Cuáles son los principales síntomas de sordera en bebés

Mª Carmen Díaz
Mª Carmen Díaz

Los inconvenientes relacionados con la audición no sólo impactan a los adultos. ¿Te has percatado de que aproximadamente uno de cada mil recién nacidos presenta sordera al nacer? ¿Qué evaluaciones se llevan a cabo en la actualidad para detectar la sordera en niños? Además, ¿cuáles son las maneras de brindar ayuda y respaldo a los niños que tienen discapacidad auditiva? 

¿Cómo puedo saber que el bebé escucha correctamente? 

Si notas que un niño muestra alguno de los signos de sordera o tienes dudas sobre su audición, no dudes en buscar ayuda. Actuar temprano puede prevenir problemas en el desarrollo del lenguaje y en la socialización del niño, lo cual es fundamental para su crecimiento y aprendizaje. 

Te recomiendo que lo lleves a ver a un profesional, como su médico de familia o pediatra, quien luego puede referirlo a un especialista médico y a un audiólogo para realizar exámenes específicos que ayuden a evaluar su capacidad auditiva. Existen diversas pruebas disponibles para evaluar la audición en cualquier etapa de la vida, algunas de las cuales incluso se pueden realizar desde el primer día de nacido. Por lo tanto, no hay razón para postergar la investigación de la posible sordera en el niño. 

Si buscas un audiólogo profesional en el buscador de https://www.audifono.es/centros-auditivos/recomendador/ podrás encontrar los mejores centros auditivos de tu ciudad. Con la recomendación del pediatra tendrás que llevar al bebé a uno de esos centros para que le hagan las pruebas oportunas y así salir de dudas de si realmente el bebé escucha bien o no. Recuerda, una mala audición puede influir de manera negativa en su desarrollo. Cuanto antes pongamos al problema, más fácil será todo para el bebé.  

Sordera infantil: la prueba de audición en la maternidad 

En términos generales, solemos llevar a cabo la evaluación de la audición en bebés cuando tienen alrededor de 3 días de vida. El propósito principal de este examen auditivo infantil es identificar posibles problemas de audición de manera muy temprana, mediante el análisis de la actividad espontánea del oído. 

Se estima que aproximadamente 2 o 3 de cada 1,000 niños presentan pérdida auditiva. En caso de obtener un resultado positivo durante la prueba, lo que indica la presencia de otoemisiones acústicas, podemos concluir que el bebé no padece sordera, y su umbral auditivo se encuentra entre 0 y 30 dB. La información detallada sobre este resultado se registra en el historial médico del niño. 

Los datos que se registran incluyen: 

  • ¿Se realizó el cribado? Sí/No 
  • Método utilizado (Otoemisión Acústica u otros) 
  • Resultado obtenido: Normal o sujeto a monitoreo, especificado para cada oído. 

¿Cuál es el procedimiento para la prueba de audición en bebés para detectar sordera neonatal? 

El pequeño está recostado sobre uno de sus padres, pasando la mayor parte del tiempo durmiendo, lo cual no le resulta incómodo en absoluto. Un cuidador de la guardería introduce una sonda diminuta en la abertura del canal auditivo para evaluar la actividad del oído, realizando el examen de cada oído de manera secuencial. Esta evaluación no es invasiva, es bastante rápida y apenas lleva unos minutos, sin ocasionar dolor ni incomodidades notables. 

Si los resultados no son concluyentes en el oído del bebé, no es motivo de alarma. Puede ser necesario repetir la prueba de audición infantil al día siguiente para obtener resultados completamente normales. 

En caso de detectar alguna anomalía, se llevará a cabo una segunda prueba al niño aproximadamente una semana después, y esto se realizará en el servicio de otorrinolaringología. ¿Tu hijo presenta algún factor de riesgo o ha pasado por el servicio de neonatología? En tal caso, se le propondrá realizar una prueba PEA (con auriculares), que es la evaluación de Potenciales Evocados Auditivos (PEA). Esta prueba implica el uso de electrodos para medir la actividad cerebral después de la emisión de un sonido directamente al oído. 

Síntomas de problemas de audición en niños 

A veces, los papás son los primeros en notar si su pequeño podría tener problemas de audición. Esto sucede cuando un niño, que ya ha pasado la prueba de detección de la audición al nacer, comienza a mostrar señales particulares, como: 

  • No responde cuando lo llaman o a estímulos auditivos, ya sean fuertes o suaves. 
  • Ser muy sensible al ruido o al movimiento del aire. 
  • Experimentar un retraso en el desarrollo del lenguaje. 
  • Mostrar dificultades en la pronunciación de palabras y sonidos. 
  • Sentir como si estuviera aislado en su propio mundo. 
  • Presentar trastornos en el comportamiento. 

A veces, los problemas de audición en bebés con pérdida leve no se identifican hasta alrededor de año y medio, lo cual es bastante tarde. 

Para evaluar la sordera en niños, se considera la pérdida auditiva en función de los sonidos que pueden percibir: 

  • Sordera leve: pérdida de 0 a 40 dB (afecta a los sonidos agudos). 
  • Sordera media: pérdida de 41 a 70 dB. El niño puede escuchar bien los sonidos fuertes pero tiene dificultades con los suaves. 
  • Sordera severa: pérdida superior a 71 dB. El niño enfrenta desafíos para percibir sonidos fuertes. 

Una vez que se ha realizado el diagnóstico, que puede ser sordera perceptiva, sordera hereditaria o sordera conductiva, es crucial encontrar el tratamiento adecuado para abordar la sordera en niños. 

Las causas detrás de la sordera no siempre son completamente claras, y pueden estar relacionadas con factores como la toxoplasmosis en la madre o problemas durante el parto, como un ictus. Lo fundamental es determinar cómo restablecer la conexión entre el órgano del oído y el cerebro para tratar adecuadamente el problema auditivo. 

¿Qué soluciones para los niños con discapacidad auditiva? 

Cuando notamos que un niño pequeño tiene dificultades auditivas, es crucial abordar la situación de manera pronta y eficaz, especialmente para favorecer su desarrollo del lenguaje. Garantizar una intervención temprana en la estimulación del audífono del niño contribuye significativamente a la recuperación exitosa de su capacidad auditiva. 

En el caso de bebés y niños pequeños con problemas de audición severa a profunda en ambos oídos, se lleva a cabo la instalación de un implante coclear para mejorar su capacidad de escuchar y aprender el lenguaje oral. La clave del éxito de esta operación radica en realizarla tempranamente, con el objetivo de revertir la privación auditiva lo más rápido posible. 

La decisión de aplicar un implante coclear se toma en consulta con un panel de médicos y profesionales, y en algunos casos, puede precederse con la instalación de un aireador transtimpánico, especialmente si el niño es propenso a infecciones crónicas de oído. 

En la actualidad, no se realiza de manera sistemática la implantación bilateral, ya que se han obtenido resultados excelentes con dos implantaciones secuenciales, primero en un oído y luego en el otro, antes de que el niño cumpla los 5 años. 

Cuando se trata de niños mayores, considerar el uso de un audífono es completamente viable. El funcionamiento del audífono para niños es similar al de los adultos, pero se elige un tamaño que permita una adaptación fácil, y los accesorios auditivos están diseñados específicamente para los niños, generalmente a partir de un año de edad como mínimo. 

Es importante destacar que cuanto más se demore la atención al niño, mayores son los riesgos de recuperar una función auditiva óptima, lo cual va de la mano con la rehabilitación logopédica. La falta de estimulación puede provocar la atrofia natural de las zonas auditivas, dificultando la recuperación de una buena audición de manera segura.